
Hemos vuelto!
Después de 5 días en Griébal, si Calico, que nos enteramos el mismo día de salida que no venía...
El 14, quedamos para hacer la compra que tomamos prestado el carrito del Lidl para llevar la comida a nuestro Centro de Operaciones, es decir, la Casa de la Yaya de Oscar.
Luego por la tarde, sobre las 8, nos fuimos a Avenida de América a coger el bus a Zaragoza, que llegamos casi a las 2 de la madrugada, y nos acoplamos en una sala de espera, porque el autocar a Sabiñanigo salía a las 8.30 de la mañana, nos intentamos dormir y no nos dejaban, que a las 3 de la madrugada solo dormían Oscar y Ruth, y Ángeles, Adri, Ana y Esther estaban de ruta por la estación de Zaragoza....
Parecían turnos, cuando dos o tres dormían, el resto despiertos.
A las 8.30 por fin, montamos en el autocar, ibamos con escultas del Buen Consejo (otro grupo de Madrid)...y después de unas cuántas bastantes curvas, llegamos a Sabiñanigo y después cogimos el siguiente autocar para llegar a Ainsa.
Allí, nos hicimos con una sartén, bueno, con una paellera y una olla, porque nuestra lista de material era un desastre.
Y después, Manolo, el señor de Griébal, nos subió a Griébal en el Land Rover...lo cuál se agradeció porque la subida era un tanto bastante larga.
Después de montar las tiendas, acoplarnos por allí, la primera impresión no fue muy buena la verdad, había plaga de orugas y encima lo esperabamos diferente, pero el turno de trabajo con los albañiles, Pepe y José Antonio, nos cambió la percepción de Griébal...
Mañana sigue nuestra historia...
Después de 5 días en Griébal, si Calico, que nos enteramos el mismo día de salida que no venía...
El 14, quedamos para hacer la compra que tomamos prestado el carrito del Lidl para llevar la comida a nuestro Centro de Operaciones, es decir, la Casa de la Yaya de Oscar.
Luego por la tarde, sobre las 8, nos fuimos a Avenida de América a coger el bus a Zaragoza, que llegamos casi a las 2 de la madrugada, y nos acoplamos en una sala de espera, porque el autocar a Sabiñanigo salía a las 8.30 de la mañana, nos intentamos dormir y no nos dejaban, que a las 3 de la madrugada solo dormían Oscar y Ruth, y Ángeles, Adri, Ana y Esther estaban de ruta por la estación de Zaragoza....
Parecían turnos, cuando dos o tres dormían, el resto despiertos.
A las 8.30 por fin, montamos en el autocar, ibamos con escultas del Buen Consejo (otro grupo de Madrid)...y después de unas cuántas bastantes curvas, llegamos a Sabiñanigo y después cogimos el siguiente autocar para llegar a Ainsa.
Allí, nos hicimos con una sartén, bueno, con una paellera y una olla, porque nuestra lista de material era un desastre.
Y después, Manolo, el señor de Griébal, nos subió a Griébal en el Land Rover...lo cuál se agradeció porque la subida era un tanto bastante larga.
Después de montar las tiendas, acoplarnos por allí, la primera impresión no fue muy buena la verdad, había plaga de orugas y encima lo esperabamos diferente, pero el turno de trabajo con los albañiles, Pepe y José Antonio, nos cambió la percepción de Griébal...
Mañana sigue nuestra historia...
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